El buen uso de la voz es necesario por cuestiones de salud física y síquica, de belleza y de educación.
De salud física porque el mal uso de la voz es causa de ronquera y lesiones en las cuerdas vocales.
De salud síquica porque la voz refleja de forma notable cualquier estado de ánimo influyendo negativamente en la comunicación
De belleza porque una persona que posea una voz bien timbrada, que esté de acuerdo con sus características físicas y su personalidad; que vocalice y entone correctamente para no resultar monótona al hablar, siempre resulta más atractiva y persuasiva.
De educación porque hoy día que se cuida tanto la imagen y el protocolo, la voz se debe considerarse como una tarjeta de presentación.
El buen uso de la voz es el resultado del aprendizaje y la utilización de unas técnicas sencillas y al alcance de cualquier persona.
¿Qué podemos hacer para mejorar la voz?
Tanto si estamos sentados como de pie, debemos mantener una postura erguida (ni rígida ni asténica) y las cervicales alineadas con el resto de la columna vertebral; de este modo, notaremos que la barbilla apunta hacia el esternón. Esta postura favorece la salida del aire, el movimiento del músculo diafragmático y la perfecta vibración de las cuerdas vocales; además evita posibles problemas de espalda.
Tenemos que pensar que el sonido de la vibración de las cuerdas vocales tiene que llegar a la boca sin encontrar obstáculos; por lo que es fundamental mantener relajado el cuello y la mandíbula. De este modo conseguiremos emitir una voz firme y tendremos una articulación suave, fluida y elástica.
Para conseguir una buena relajación y mejorar nuestra articulación, os proponemos unos sencillos ejercicios.
Sentado en una silla, con la espalda recta, enlaza las manos por detrás del respaldo, para evitar mover los hombros y la cintura.
Relaja el maxilar inferior, de modo que la boca se mantenga entreabierta y las muelas separadas.
Realiza tres veces cada ejercicio.
Primer ejercicio
Flexiona la cabeza suavemente hacia adelante, como si fueses a tocarte el pecho con la barbilla.
Flexiona la cabeza suavemente hacia atrás, como si fueses a tocarte la espalda con la nuca.
Segundo ejercicio
Con la barbilla apuntando al esternón y las cervicales en línea con el resto de la columna vertebral, flexiona la cabeza hacia la derecha, como si fueses a tocar el hombro con la oreja. Es importante no forzar, queremos relajar; por lo que debes evitar la excesiva tensión de los músculos del lado contrario.
Flexiona la cabeza suavemente hacia el lado izquierdo, sin forzar y manteniendo la boca entreabierta.
Tercer ejercicio
Pon la barbilla lo mas cerca que puedas del pecho y gira la cabeza suavemente, hacia el hombro derecho y luego hacia el hombro izquierdo. Recuerda que es muy importante mantener el maxilar muy relajado.
Con la repetición se llega a la automatización. Es muy importante incluir nuevos hábitos que nos ayuden a mejorar la emisión de la voz. Si aprendes a relajar el cuello y la mandíbula y evitas su tensión al hablar notarás que tu voz mejora, además de evitar molestas afonías.

